lunes, 6 de febrero de 2012
ACARICIAR ES UN ARTE...
Acariciar es un arte. Es muy importante aprender
a acariciarse y a dejarse acariciar. No se debe concentrar únicamente
en las zonas erógenas comunes, ya que su piel está compuesta de una
infinidad de puntos sensibles que deber descubrir día tras día.
Acariciarse suavemente con sus labios y su lengua los lóbulos de las
orejas, continuando por el cuello, alrededor de su boca, la nariz y sus
mejillas. Continúe por su pecho, siguiendo lentamente sus curvas.
Párese en los pezones, chupándolos y lamiéndolos con dulzura. Siga
deslizando sus labios por la espalda, los costados, el vientre, la zona
anal, la zona interna, los muslos, la parte trasera de las rodillas, el
ombligo, los pies, etc... También es importante morder de vez en
cuando todas las zonas descritas anteriormente pero siempre con mucha
delicadeza y observando la reacción de su pareja. Muchas personas
disfrutan de estos mordiscos incluso durante el acto sexual. La
estimulación por pellizcos es muy gratificante y se debe realizar a
través de gestos breves y simples, por todo el cuerpo de la pareja.
Normalmente se utilizan los dedos pulgar e índice de la mano, aunque
también es posible realizarlos con los labios. En ambos casos hay que
ser extremadamente delicado en su ejecución para así obtener el efecto
de excitación deseado. Tipos de Caricias: Cabellos El estímulo del
cuero cabelludo produce un relax muy placentero al comienzo de la
relación. Orejas El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón
auricular y la zona de detrás de la oreja aumentan su sensibilidad
durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy
sensibles a la estimulación oral. Ojos Los nervios parasimpáticos de los
párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves sobre los
ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la
relación. Boca y lengua La sensibilidad de los labios aumenta con la
excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros
labios. La lengua permite un juego activo con las diferentes zonas del
cuerpo. Nuca, cuello y hombros Con las manos o la boca se pueden
estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los
placenteros escalofríos. Zona axilar y cara interna del antebrazo La
estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre
que se evite producir cosquillas. Como extensión de la línea mamaria
requiere una estimulación muy suave. Dedos Su receptividad nerviosa es
utilizada continuamente para sentir las texturas, formas y rugosidades
de las cosas. Esta sensibilidad los convierte en un medio muy adecuado
para sentir el cuerpo de la pareja. Parte interna del codo De carácter
secundario y muy lento tiene utilidad en combinación con otras zonas,
pero no de forma independiente. Cintura y cadera Acariciando suavemente
toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave
que puede combinarse con otras de mayor intensidad. Espalda A los lados
de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden
estimularse de forma muy efectiva por medio oral o manual, siempre en
sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona
más sensible que el resto. Perineo La zona comprendida entre los
órganos genitales y el ano resulta sensible a la estimulación manual.
Ano De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer, su
estimulación sensibiliza toda la plataforma orgásmica.
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